Alrededor de 70% de los puestos de trabajo generados en los últimos meses en la región son en condiciones de informalidad, lo que se une a la alta tasa de desocupación en la zona.
OIT
Para algunas personas, ir al trabajo puede ser peligroso.
El cambio tecnológico, demográfico y climático sacude a los trabajadores. Las cadenas de suministro están rotas y numerosas carencias estructurales están aumentando los precios.
Según la OIT, la pandemia ha dejado al descubierto la brecha entre los sistemas nacionales de protección social, acceso universal a la salud y la seguridad económica en la región.
En Lima, la mayoría de las personas que reciclan residuos eléctricos y electrónicos trabajan en condiciones de informalidad.
Para facilitar este proceso, la OIT destaca la importancia de generar un espacio de debate amplio en el país andino que incluya a todos los actores para lograr cambios sostenibles en su sistema de jubilación.
La OIT ha lanzado una guía para orientar a las trabajadoras del hogar, y a quienes las emplean, sobre medidas preventivas frente al contagio de la COVID-19 y otros riesgos de la pandemia en América Latina.
Alrededor del 70 % de los trabajos generados durante los últimos meses en varios países latinoamericanos son informales. Tras un año y medio del inicio de la pandemia, la crisis económica, laboral, sanitaria y social desencadenada ha exacerbado los importantes déficits de trabajo decente y los niveles de desigualdad preexistentes en la región. Esta es la conclusión de un oportuno estudio de la OIT sobre la situación laboral de millones de latinoamericanas y latinoamericanos.
Y el 81% de esas muertes fueron debidas a afecciones no transmisibles, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica o los accidentes cerebrovasculares. Estas son estimaciones de la OMS y la OIT, que tienen en cuenta factores de riesgo ocupacional como las largas jornadas laborales, la exposición a la contaminación del aire o a sustancias carcinógenas, así como riesgos ergonómicos y el ruido.
El pasado junio, la 109ª Reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo aprobó un llamamiento a la acción laboral para la crisis de la COVID-19<
“Cuida a su hermanita por las mañanas. Eso no es trabajar”. “Es mejor esto a que esté perdiendo el tiempo con el celular. Eso no es trabajar”.
El lugar de trabajo debe ser un lugar seguro para todos, dondequiera que estén.
Iman proviene de una familia de 11 miembros de la aldea de Bani Quis, al noroeste de Yemen. Tuvo que abandonar los estudios a una edad temprana porque no tenía los medios para llegar a su escuela, situada a unos seis kilómetros de su casa. Ahora, con 18 años y a pesar de sus problemas de alfabetización, buscó vías para aprender una nueva profesión a través de la Organización Internacional del Trabajo. Además de la instrucción teórica, Iman adquirió habilidades de costura gracias a la formación práctica. Ahora ha empezado a coser vestidos en su casa y espera que esto se convierta en un negocio próspero. Conoce su historia.
Los trabajadores migrantes ha aumentado en 5 millones desde 2017.
El lugar de trabajo debe ser seguro para todos, dondequiera que estén.






